Somos una familia marcada por la misericordia y reconstruidos por Dios en medio de procesos difíciles. No nacimos en comodidad espiritual ni en un camino sin adversidades: nacimos del profundo y misericordioso amor de Dios.
"Hoy quiero que me conozcan no solo como pastora, sino como María Consuelo, Chelo."
María Consuelo CanoDos vidas separadas, un mismo llamado. Así fue como Dios escribió nuestra historia, paso a paso.
Chelo estudiaba y trabajaba, llena de sueños pero vacía espiritualmente. Reimer era DJ de música electrónica, en medio de la vida nocturna. Ninguno de los dos conocía a Dios.
Reimer viajó primero; meses después viajó Chelo. Vinieron buscando oportunidades, pero Dios los trajo a encontrar a Jesús.
Recibimos el bautismo en el nombre del Señor Jesús. Ese día nuestra vida cambió para siempre.
Dios ordenó nuestro corazón, nuestra relación, nuestro futuro y nuestro llamado.
Fuimos formados como pastores asistentes bajo el ministerio del hermano Jairo Restrepo. Allí Dios nos procesó, nos moldeó y nos preparó.
Nacieron nuestros hijos: Ismael (hoy 12 años) y María Celeste (hoy 9 años).
Llegamos sin nada, solo con fe. Fueron casi 10 años de trabajo, sacrificio, lágrimas y victorias.
Un proceso de casi dos años que nos quebró, pero que Dios usó para prepararnos para lo que venía.
De la gracia, la restauración y las segundas oportunidades. Empezamos con unas pocas personas; hoy somos un testimonio vivo de que Dios restaura todo.
No es un discurso, es un ambiente: trato, acompañamiento y presencia en cada persona.
Servimos con excelencia porque Dios merece lo mejor, nunca por presión ni por cargas humanas.
Aquí nadie trabaja en silencio ni lleva cargas solo. Reconocemos y acompañamos a cada persona.
Tratamos a todos con dignidad, amabilidad y verdad, como lo haría Jesús.
Somos familia. Cuando alguien cae, lo levantamos; cuando tiene una carga, la compartimos.
Un espacio donde se puede hablar, pedir ayuda y ser escuchado sin miedo ni juicio.
Dios nos ama tal como somos. Aquí no hay versiones maquilladas, solo personas reales.
Somos una iglesia nacida desde el corazón de Dios, formada en medio de procesos reales y una gracia que nunca nos soltó. Un hogar espiritual donde niños, jóvenes, adultos y adultos mayores conocen a Dios, sanan y caminan en libertad.
Edificados en una relación genuina con Dios y Su Palabra, guiamos a las personas a conocerlo y a experimentar Su poder transformador.
Ser una iglesia reconocida por su compromiso con el mensaje de salvación: formando líderes, fortaleciendo familias e impactando esta generación con el Evangelio.
Los fundamentos sobre los que está construida nuestra comunidad.
La Biblia es la Palabra de Dios: infalible, suficiente y nuestra única autoridad de fe.
Un solo Dios verdadero. La salvación es un regalo de Su gracia, recibida por fe en Jesús.
Una transformación real: arrepentimiento, frutos visibles y restauración por la gracia de Dios.
Una relación viva y personal con Jesucristo, guiada por Su Palabra y Su Espíritu.
Somos el cuerpo de Cristo. Trabajamos para fortalecer la iglesia y cada hogar.
La sanidad viene de Dios, quien restaura cuerpo, alma y espíritu según Su voluntad.
Bautismo por inmersión: expresión pública de fe y símbolo de nueva vida en Cristo.